El tango inesperado

El dúo de Patricia Barone y Javier González realizó un concierto de “tango nuevo canción”, término que va de la mano de músicos que componen sus propios tangos, dándole un sentir característico a sus sonidos, manteniendo la esencia del tango pero aportando cosas nuevas a su vez. Se trata de composiciones que pertenecen a uno de los géneros musicales internacionales con más fuerza del mundo, y fue llevado a cabo aquella tarde por un dúo que lleva 25 años trabajando sus propias canciones y es considerado de los primeros en romper la ortodoxia del género. En algunas de las canciones estos músicos fueron acompañados por uno de los elementos más característicos y que a todos gusta del tango argentino, la danza, que corrió a cargo de la pareja formada por Francina Vega y Diego Miedema. Acudió muchísima gente, desde universitarios hasta personas mayores, incluidas esas señoras que se presentan una hora antes para hacer cola y una vez abiertas las puertas entran con mucha prisa, como si se les fuera la vida en ello. Todo ello tuvo lugar la tarde del 12 de marzo en el Aula Magna de la facultad de Filosofía y Letras, un aula inmensa llena al completo. Tuvo una duración de una hora aproximadamente, un tiempo adecuado para que el público pudiera mantener su atención. De esta manera y con motivo del 27 Festival Internacional de Tango de Granada, quisieron mostrarnos el repertorio de su nuevo disco así como las características del tango canción argentino. 

Este dúo representa la corriente renovadora del tango canción. Han realizado cientos de presentaciones entre las que destacamos el VI Festival Patagonia y Tango (2007), Teatro Nacional Cervantes (1998 y 2004), Festival BS. AS. Tango (ediciones 1998- 2001- 2002- 2003- 2004), Auditorio Radio Nacional (2000-2004), VI y VII Cumbre Mundial del Tango, entre muchas otras. También han sido invitados a conocidos programas de TV y Radio y han recibido premios y nominaciones entre los que destacamos el Tercer Premio del Festival Sadaic 1998 por su tema “Pompeya no olvida” y fueron finalistas del Festival Oti Argentina (1998) por el tema “Declaración de amor y guerra” de J.González y A. Szwarcman.

Individualmente, Patricia Barone estudia técnica vocal, interpretación, guitarra y armonía en la Universidad La Plata y la Escuela de Música Popular Avellaneda, entre otras, y  también con maestros como Ernesto Aiello, Mabel Moreno y Carmen Guzmán. Ha realizado muchas presentaciones en diversas producciones como, por ejemplo, junto a Gustavo Nocetti en el VII Festival de Tango de Seinajoki (Finlandia, 2001) o con la Orquesta Nacional Juan de Dios Filiberto. Ha sido galardonada con premios tales como el Primer Premio certamen Festicuna 1986 y ha sido semifinalista del Festival OTI en Argentina. Javier González realiza estudios de guitarra, composición y armonía con maestros como Juan Carlos Cirigliano, Rick Anna, Juan "Pollo" Raffo, Luis Borda, Daniel Homer. Ingresó como socio a SADAIC, AADI y Sindicato de Músicos. Desde 2007 dirige la Orquesta Escuela de Tango del Conservatorio Provincial de Música Alberto Ginastera de la ciudad de Morón. Además de diversas nominaciones, recibió la Primera Mención Honorífica del concurso 2007 del Fondo Nacional de las Artes, en los géneros Tango y Milonga, por algunas de sus composiciones.

Aquella tarde escuchamos parte de su repertorio de tangos, candombes y milongas que contienen sus propios códigos musicales, poéticos y temáticos. Sin embargo, eché de menos un programa de mano o algún folleto que me permitiera seguir las canciones que interpretaban, aunque es verdad que ellos mismos entre canción y canción hacían un breve comentario acerca de lo que iban a interpretar. Pero un folleto no deja de ser algo que creo que a todos nos gusta tener como documento informativo de las obras y de su curriculum y trayectoria, de la que tampoco conocimos mucho y que por ello me parecía interesante reflejar anteriormente.

Las obras interpretadas, en general, llevan letras acerca de la historia de Argentina, hablando, entre otras cosas, de esas personas que se encuentran por las calles, del hambre, de cuando las mujeres comenzaron a tener voz propia, o de todo lo sucedido en el barrio Pompeya durante la última dictadura militar, donde los habitantes quisieron homenajear a los desaparecidos y se llamaron “Pompeya no olvida”, haciendo así referencia con el título de la canción a lo ocurrido, y siendo esta última una de las más importantes y premiadas. A su vez, en sus canciones tiene mucho valor la poesía, lo cual se ve reflejado en el hecho de que en una de ellas este basada en un poema de Mario Benedetti. Pero por esta razón las letras no solían destacar por su simplicidad y si a ello le unimos el hecho de que la gran mayoría trataba historias argentinas, se hace comprensible que no siempre fuera fácil mantener tu atención en las letras.

A pesar de ello, he de decir que contamos con buenos intérpretes y una buena interpretación, en especial la de Patricia Barone, con una voz extraordinaria, madura en técnica y muy expresiva. En todas las canciones transmitió mucho con sus miradas y gestos, además de que interactuó con el público para que dieran palmas al ritmo de la música, lo que fue muy valorado por los asistentes. Hizo ver claramente que es una artista con experiencia y estudios de técnica vocal e interpretación, lo que fue evidente incluso cuando hubo un error entre el guitarrista y ella e interpretaron otra canción que no era la que procedía en ese momento y supieron solucionarlo con la voz de ella “a capella” interpretando una canción conocida para todos titulada “Cuesta abajo”. De esta manera encandiló al público con toda templanza y continuó seguidamente con la canción correspondiente. A su vez, González mostró total conocimiento de lo que hacía junto a ella, destacando por su amabilidad y su experiencia.

Por otro lado, la presencia de una pareja de baile de tango fue realmente una de las cosas que motivaron al público a asistir. Fueron ellos los que abrieron el concierto con un tango y para mi gusto lo hicieron muy bien. Sin embargo, de las aproximadamente diez canciones que tuvieron lugar allí bailaron tres o cuatro, por lo que encontré cierto “engaño” en el hecho de que todos los carteles que publicitaban el concierto tuvieran como elemento principal una pareja bailando, porque hace que te esperes más danza, y estoy segura que mucha gente lo echó en falta.
Fue, por tanto, un concierto diferente pero “inesperado”, inesperado porque no es lo que esperaba de un concierto de este tipo, donde me topé con un repertorio extraño hasta en los títulos de las canciones (“Ser mina flor de cardo”, "Chaplín crucificado”, etc) y que podría haber sido publicitado de otra manera que te hiciera ir con otras expectativas. Eso sí, los intérpretes supieron dirigirse y comunicarse con el público perfectamente, y eso es algo que no todos saben hacer.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar